lunes, 25 de julio de 2011

Antes y después de una Estudiantina. (Estudiantina Boyacá)

El 13 de diciembre de 2003, Germán Moreno llevaba consigo las partituras de una adaptación que había hecho de La Gata Golosa, de Fulgencio García. Se dirigía a una reunión que los integrantes de La Estudiantina Boyacá habían convocado. Al llegar, Germán repartió las partituras entre Samuel Malagón, miembro fundador de la estudiantina; el grupo Fonzaque, donde algunos de sus integrantes eran a la vez integrantes de la estudiantina y Camilo Venegas, cofundador de la misma. Ese día no sonó nada, comenta Germán al referirse a la ejecución de su adaptación. Pero no duda al decir que desde ese día la historia de la estudiantina se partiría en dos.

Antes de 2003
En 1979, La Caja Popular Cooperativa, una de las entidades bancarias más importantes de Boyacá que fue fundada en 1949 por iniciativa del padre Jorge Manostoque y liquidada cincuenta años después, lanzó un proyecto para la  grabación de un L. P. con música de autores y compositores boyacenses. Francisco Ramírez directivo de la cooperativa motivó a su amigo Samuel Malagón para que reuniera a unos músicos para grabar el L.P.

Luego de un arduo trabajo de escogencia de repertorio, montaje y grabación; La Caja Popular Cooperativa lanzó el L.P “Verdad”, con la interpretación de La Estudiantina Boyacá. Esa fue la primera vez que se escuchó a la estudiantina. Esa primera agrupación tuvo un formato que incluía dos cantantes, dos bandolas, dos tiples, una guitarra y percusión menor.

Así nació La Estudiantina Boyacá y así entró a la década del ochenta. En ese entonces estudiantinas como La Estudiantina Colombia recorría el viejo continente llevando música andina colombiana. Nogal Orquesta de Cuerdas Colombianas, nacía para, desde un formato muy parecido a la estudiantina, aportar una visión diferente de ensamble.

En 1984 y 1985, La Estudiantina Boyacá se presentó al Festival Mono Núñez donde ocupó en las dos ocasiones el segundo lugar.

Hasta 1990 la estudiantina mantuvo una actividad ininterrumpida. Sus participaciones en Mono Núñez la hicieron visible fuera de Boyacá. Sin embargo, y por razones que los integrantes no pueden precisar, a principios de 1990 la estudiantina tuvo un cese de actividades. Al respecto Liliam de Malagón, esposa de Samuel Malagón, escribiría: “En  los años 90’s motivos de diferente índole, dieron lugar por un breve lapso a que la Estudiantina cesara su actividad; mientras tanto, se conformó con la mayoría de integrantes, una agrupación conocida con el nombre de “Añoranza” de la cual vive gratamente en nuestra memoria el Maestro Oscar Álvarez Henao (q.e.p.d.), su Director, quien lideró la participación en el Festival de Música de Aguadas (Caldas) su tierra natal, donde ganaron el máximo galardón”. (Oscar Álvarez fue integrante de la estudiantina).

La Estudiantina Boyacá viaja a Estados Unidos.
“A juergiar tocan”, fue el nombre de la producción discográfica que la estudiantina estrenó en su viaje a Estados Unidos en 1999. Este fue su tercer trabajo discográfico, pues en 1995, y con el apoyo del Fondo Mixto de la Cultura de Boyacá lanzó su primer disco compacto (segundo trabajo discográfico), denominado: Estudiantina Boyacá 16 años. “A juerguiar tocan” sirvió para conmemorar los veinte años de fundación “que coincidió con el viaje a Estados Unidos ─cuenta Germán Moreno─. El lanzamiento de ese disco se hizo en Indianápolis en un concierto que organiza una sociedad que se llama La Sociedad de Amigos de Colombia”.  En total fueron diez conciertos realizados en el mes de Mayo de 1999 en las ciudades de Chicago y Miami; en donde alterno con la Orquesta Sinfónica de la Universidad de Butler. Al respecto El tiempo publicaría el 18 de julio de 1999: “El concierto de gala realizado conjuntamente con la orquesta Sinfónica de la Universidad de Butler, fue catalogado como un éxito abrumador”.

Después de 2003
A partir de este punto la estudiantina sufre un cambio significativo. El primero y más relevante, es el cambio de un formato vocal a uno netamente instrumental. La inclusión de nuevos miembros, que en su mayoría conformaban el grupo Fonzaque, dio un desarrollo diferente desde lo instrumental. El otro cambio importante fue el nombramiento de Germán Moreno como arreglista definiendo un sonido a partir de sus adaptaciones.

Desde ese 13 de diciembre, y con los cambios ocurridos, la nueva estudiantina se reunió interrumpidamente para ensayar. En una maratón de ensayos de dos o tres veces por semana, por las mañanas y por las tardes, asumidos con rigurosidad y disciplina, empezó esta nueva etapa.

Después de 19 años la estudiantina volvió a Mono Núñez. En abril de 2004 participaron acompañando a Pablo Sanabria, tiplista de la estudiantina, a quien se le rendía un homenaje. No concursaron; desde que en 2003 se reunieron los ocho integrantes que acompañaron a Pablo en su homenaje, acordaron alejarse de todos los concursos. Fue así como en 2004 no hubo un grupo por parte de Boyacá que representará al departamento. 

Entre julio y agosto de 2004 la estudiantina grabó su cuarto disco: “Reveses”, con la participación especial del Maestro Jaime Llano Gonzáles. El disco se lanzó en septiembre del mismo año, dando como resultado una gira de lanzamiento. Hasta ese momento el tema de los concursos no se había tocado, hasta que en una reunión en enero de 2005 se decidió concursar en la edición 31 de El Festival Mono Núñez.


La Estudiantina Boyacá gana el Mono Núñez
─El comentario que nos quedó después de la repetición fue el de Diego Estrada, quien nos dijo: “Es como si uno corriera una maratón y en la meta le dijeran: `Devuélvase que no le tomamos el tiempo´”─. Cuenta Francisco Cristancho, bandolista de la Estudiantina Boyacá.

El 29 de mayo de 2005, los poco más de 2.000 asistentes al Auditorio Gerardo Arellano en el municipio de Ginebra (Valle), vieron como la organización del Festival Mono Núñez pedía a La Estudiantina Boyacá repetir el tema: Bandolita, del compositor Luis Uribe Bueno; pues alegaban que en la interpretación hubo fallas en el sonido.

─Fue difícil ─dice Germán hoy después de casi 5 años de aquel Mono Núñez─, pero inmediatamente reaccionamos y dijimos: si hay que tocarla, toquémosla.

La Estudiantina Boyacá había llegado a este punto del concurso después de pasar las convocatorias regionales. Julián Salcedo, delegado de Funmúsca (fundación que organiza el concurso), a su llegada a Ginebra (Valle) y después de ver la actuación de La Estudiantina Boyacá diría a sus compañeros: “Yo ya vi al ganador de la modalidad instrumental; está en Boyacá”. En principio pareció un comentario aislado, pero su predicción se cumpliría.

En Ginebra (Valle) La Estudiantina Boyacá se había enfrentado con 28 grupos después de tres días de competencia y habían llegado a la final con otros dos grupos. Francisco Cristancho, Germán Moreno e Iván Darío Niño en las bandolas; Samuel Malagón y Pablo Sanabria en los tiple; Fredy Fonseca en la guitarra; Luis Eduardo Yanquén en el contrabajo y Camilo Enrique Venegas en la persecución, ejecutaron Bandolita por segunda vez en la noche de la final.

─Tocamos Bandolita la primera vez y sonó muy bien, y la tocamos la segunda vez y sonó mejor ─comenta Germán Moreno─. Éso ratificó la actuación ─agregó.

Siendo más de la una de la mañana del 30 de mayo de 2005, La Estudiantina Boyacá es proclamada como la ganadora de la versión 31 del Festival Mono Núñez en la modalidad instrumental. Era la primera vez en la historia del concurso que un grupo de Boyacá ganaba este premio. “Una risa nerviosa invadió a los ocho integrantes de la Estudiantina Boyacá cuando escucharon el veredicto final”, escribiría Bethsabe Castro Payan, enviada especial de El Tiempo.

30 años.
Desde que La Caja Popular Cooperativa logró que 8 personas de diferentes profesiones (en su mayoría no músicos) grabaran un L.P. en poco tiempo, han pasado 30 años. Samuel Malagón fue capaz de darle cuerpo a la idea de una estudiantina que representara al departamento. Uno de sus grandes aportes ha sido: “promover, adoptar músicos que llegaban a la ciudad y brindarles ese espacio (la estudiantina)”. Y tal vez es este comentario de Francisco Cristancho lo que resume toda la vida de la estudiantina.

“En Boyacá, La Estudiantina Boyacá es un grupo muy importante”, comenta Elizabeth Patiño, bandolista de la estudiantina de 2007 a 2009. “Yo ingrese tocando segunda bandola. Éso era una ilusión que tenía desde pequeña […] y al fin se cumplió”. Esto muestra la importancia de la estudiantina para los niños del departamento. Elizabeth también reconoce la necesidad de que la estudiantina “se dé a la tarea de buscar los espacios a nivel nacional, para ser más reconocidos”. Aquí cabe anotar la tarea pedagógica, no muy reconocida en algunos lugares del país, que realizan los integrantes de la estudiantina en todo el departamento dando como resultado grupos como La Orquesta Típica de Duitama, conformada por aproximadamente 15 colegios.

En 2010 la estudiantina se daría la publicación de su nuevo trabajo que se llamará “Sin Palabras”, disco que servió de excusa para la celebración de sus 30 años; un trabajo en busca de nuevos recursos para trabajar la música andina colombiana y una exploración del formato en las músicas latinoamericas. La estudiantina según las últimas personas que la han  escuchado “dicen que suena muy internacional”, como declara Ovidio Nocua, integrante de la estudiantina.

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