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martes, 30 de agosto de 2011

Estudiantina Colombia. Colombia se hizo estudiantina (segunda parte).

Alrededor del mundo. Segundo viaje: Estados Unidos.
Foto del disco Estudiantina Colombia in folklore concert of colombian music
En la ciudad de Chicago (Estados Unidos) Hugo Cardozo, cofundador de la estudiantina recibía las noticias de sus compañeros en su gira por Europa. Miembro de la asociación de colombianos, Sadco, Hugo Cardozo empieza a barajar la opción de llevar a la estudiantina a Estados Unidos.

La estudiantina llega a Bogotá en 1983 luego de una extensa gira y se prepara a cumplir algunos compromisos musicales en Colombia. En 1984 Rafael es contactado por Hugo Cardozo quién le tiene una propuesta para tocar en Chicago. Hugo le dice a Rafael: “quiero traer a la estudiantina para la celebración del 20 de julio”. “Yo le dije a Hugo ─cuenta Rafael─, no sólo vayamos a Chicago, no tiene sentido hacer un viaje de esos para ir a una sola ciudad”. Y de nuevo la cancillería fue una de sus aliadas para confirmar más plazas. Estados Unidos recibiría a la estudiantina en una gira por: Miami, Washington, Chicago, Nueva York y Atlanta. 

La “invasión” artística, fue descrita así por el diario EL ESPECTADOR, en una nota del 19 de mayo de 1984: “Se trata de una sostenida invasión artística al país del norte, no sólo para llevar a la numerosa colonia colombiana la música y la danza folclórica, sino para divulgarlas entre los norteamericanos.

Entre los grupos que alistan sus maletas […] se encuentra la Estudiantina Colombia […] La Estudiantina Colombia ha desarrollado una extraordinaria labor de difusión de nuestra música”.

En Chicago, a la estudiantina le hacen una propuesta para grabar un disco en una semana. “Dijimos… pues sí, vamos a estar una semana aquí en Chicago: sí, hagamos el disco”, cuenta Rafael. “¿Imagínate una semana para hacer un disco? Eso fue una locura”, agrega Rafael. Una locura que llevaría el nombre de Estudiantina Colombia in folklore concert of colombian music.

Después de casi un mes de conciertos la estudiantina regresa a Colombia. Semanas después, un coronel retirado de la Fuerza Aérea Colombiana, y que había tenido la oportunidad de ver en vivo a la estudiantina en Miami, contacta a Rafael para llevar a la estudiantina a la celebración del 20 de julio del año 1985 en la ciudad de Miami. En ese viaje, la estudiantina haría parte de un cartel dentro de los cuales se encontraban: La Negra Grande de Colombia, Gerardo Arellano, Jaime Llano. “Entonces me metí a ayudarle a organizar todo ─cuenta Rafael─. Él no conocía a nadie y yo conocía a algunos artistas”. El Tropical Park fue el sitio en donde se dieron cita estos artistas colombianos. Los espectadores escucharon con emoción el himno de Colombia y Estados Unidos, “…éste que por primera vez se escuchaba en una orquesta de tiples, bandolas y guitarras.

25 años.
En el disco que la Estudiantina Colombia grabara en el año 1987 para la celebración de sus 25 años se puede leer una nota hecha por Rafael Mayorga para esta ocasión: “Tal vez nunca un grupo artístico colombiano había llegado a los 25 años de laboras haciendo patria apoyado solamente en su propio esfuerzo y trabajo. Por esta razón, estos cinco lustros han dejado un cúmulo de experiencias de todo orden que sin duda ligan a la Estudiantina Colombia con la vida musical del país como una realidad histórica.

Su razón de ser es hoy la misma de entonces pues ahora como antaño, nuestra cultura popular sigue necesitando de quién la proteja la conserve para que prevalezca”.

Eran 25 años de labores ininterrumpidas, sirviendo de plataforma para algunos músicos, llevando la música andina colombiana a muchos lugares en donde nunca antes se había escuchado un bambuco, un pasillo; un tiple o una bandola.

El 14 de diciembre de 1987 la estudiantina fue condecorada en un evento realizado en el Teatro al Aire Libre, La Media Torta y el diario EL ESPECTADOR así lo reseñaría: Fueron tres horas seguidas de música, donde la juventud y los adultos unieron sus voces para homenajear a la Estudiantina Colombia [...] bandolas, tiples, guitarras, instrumentos de viento, de madera y percusión, se combinaron para brindar el espectáculo musical con el cual se le rindió homenaje a los 19  integrantes de la Estudiantina Colombia, con su vocalista y presidente, Rafael Mayorga, quien junto con su grupo ha sabido interpretar y recoger lo más puro y autentico de nuestro folclor.

Con un concierto en El Teatro Colón la estudiantina cerraría la celebración de sus bodas de plata. 

Fundación Estudiantina Colombia.
Con la idea de no acabar el grupo, la estudiantina constituyo una organización sin ánimo de lucro en 1982. Tener una fundación permitiría que la estudiantina trabajar en otros campos, la difusión de la música andina colombiana en espacios radiales y el proyecto de una escuela de música andina que está en trámite en estos días y en busca de patrocinadores.

 “Desde que se creó como fundación ─cuenta Luis Eduardo “Lalo” Bernal─, dentro de los estatutos está contemplado el crear la escuela de música de la Estudiantina Colombia […] Esto permite que se capacite a gente, preferiblemente, joven para que desarrolle, promulgue, cultive un instrumento, defienda está música colombiana…”.

La estudiantina “por los caminos de Colombia”
Gracias a la conformación de la fundación, la estudiantina pudo acceder a otro espacio de difusión: la radio. Desde 1994, y por nueve años, Rafael Mayorga y José Patrocinio Castañeda, este último, comunicador social, integrante de la estudiantina, desarrollan un programa de radio que busca difundir la música de estudiantina (principalmente) y de la música andina en general; su nombre era: Por los caminos de Colombia.

“Con José Patrocinio Castañeda conseguimos un espacio en la radio nacional e hicimos un contrato ─cuenta Rafael─. Inicialmente era un programa semanal, luego en Inravisión nos dicen: el programa gusta mucho, nos han pedido que lo hagan diario: ¿se le miden a hacerlo diario?”.

En el horario de 6 a 7 de la mañana, Rafael iba difundiendo la música de la estudiantina y otros artistas: “Fue un programa extraordinario porque teníamos la cercanía con los artistas”. El programa tuvo siempre un formato de programa en vivo. Esto permitía que los oyentes fueran parte del programa con sus opiniones; además la gente accedía a las recientes producciones discográficas que se rifaban en el programa.

Luis Eduardo Bernal recuerda el programa así: “bajo la dirección de José Patrocinio Castañeda, él es comunicador social y el que más conoce del asunto. Nos turnábamos para ir al programa; no todas las veces podía ir algún delegado (de la estudiantina) y tuvimos la oportunidad de hacer programas en vivo […] Siempre divulgando música colombiana, música de la región andina y música de estudiantina, de la misma línea de la Estudiantina Colombia”.

Sostener un programa radial de música andina colombiana no era fácil si contamos con que el promedio de grabaciones de un grupo musical dentro de esta música, no supera los 5 trabajos discográficos en un promedio de 10 años de permanecía. En un principio la fonoteca de la radio nacional fue de gran ayuda, pero luego Rafael y José Patrocinio fueron adquiriendo por su cuenta más discos, sumados los que aportaban los artistas que iban al programa.

En 2003, argumentando un pasivo pensional y su retraso tecnológico (ver enlace 1) que hacía imposible la sostenibilidad de Inravisión, bajo la administración del entonces presidente Álvaro Uribe Vélez, el programa se canceló y con él un espacio que por 9 años fue una importante vitrina para la música andina colombiana.

A puertas del cumpleaños 50.
Formación actual de la Estudiantina Colombia
El próximo 1 de diciembre de 2012 la estudiantina cumplirá sus 50 años de fundación; un hecho sin precedentes en la historia de la música andina colombina y de las estudiantinas. El nuevo siglo propone retos diferentes y la estudiantina los va asumiendo con mucho trabajo. Hoy, la estudiantina desarrolla un proyecto de celebración de sus bodas de oro muy ambicioso. El proyecto propone la grabación de tres discos; el primero, mostrará la nueva formación de la estudiantina. “Actualmente estamos cambiando un poco el estilo de la música que estamos haciendo, porque antes lo hacíamos con arreglos muy tradicionales […] Tenemos otra clase de director, de instrumentistas con ideas y aportes nuevos”, cuenta Luis Eduardo Bernal, en un proceso que la acerca a la realidad de la música andina del momento. Los otros dos discos recopilaran la trayectoria discográfica de la estudiantina.

Además, la estudiantina planea en su celebración una semana con un cartel de grupos de lo más destacado del momento que alternaran con ella y se adelanta las gestiones para un concierto de estudiantina y orquesta con el apoyo de la Sinfónica Nacional de Colombia.

“Tenemos que incidir en la cultura y sobre todo en la cultura de Bogotá”, enfatiza Rafael Mayorga. Y sí, la música ha perdido espacios y vale la pena el reconocimiento para un grupo que ha mantenido su labor artística en pro de la música andina colombiana y del formato de estudiantina por 49 años.

“Todos queremos divulgar la música colombiana: sacrificamos tiempo; no invertimos sólo en dinero sino en estudio, en instrumentos y queremos a la estudiantina y por eso es que estamos todos. Esa ha sido la mística de la estudiantina.

Los jóvenes que llegamos 30 años atrás ya no somos los mismos y estamos entregando el bastón de mando a los que vienen; para qué, para cuando nos tengamos que retirar el grupo no se lesione y haya una continuidad”. Luis Eduardo Bernal.

Video.
 Los doce, bambuco del maestro Álvaro Romero Sánchez y dedicado a la Estudiantina Colombia. La versión es de Jorge Arbeláez. 

 


Agradecimientos.
A Rafael Mayorga, cofundador de la estudiantina por su tiempo y sus aportes para esta crónica. A Luis Eduardo "Lalo" Bernal y José Rubio por el tiempo para las entrevistas que sirven como base para esta crónica y a Edwin Bolívar por su colaboración en el material de apoyo: fotos, enlaces y videos.  

Enlaces.
2. Sitio oficial de la Estudiantina Colombia www.estudiantinacolombia.tk


martes, 23 de agosto de 2011

Estudiantina Colombia. Colombia se hizo estudiantina (Primera Parte).

Ecos.
Foto archivo fotográfico Estudiantina Colombia
Bogotá, Colombia, finales de 1962, día sin especificar. Sobre la carrera octava con calle 13, o más conocida como Avenida Jiménez, se ve a un joven buscando el boquete que da entrada al auditorio de los sótanos de la Jiménez. Luego de bajar las escaleras y girar a la izquierda, entra al auditorio, toma asiento y aguarda pacientemente el inicio del concierto. Minutos después aparece en escena el maestro Jerónimo Velasco y su estudiantina Ecos de Colombia. Arriba, la ciudad sigue su ritmo; abajo, en el pequeño auditorio el joven emocionado escucha con atención. Al término del concierto camina un poco y sueña con que su estudiantina (en donde él es cantante) suene igual a Ecos de Colombia. “Nosotros queríamos tocar como Ecos de Colombia”, dice Rafael Mayorga, cuarenta y nueve años después cuando recuerda esos primeros años de La Estudiantina Colombia

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“Somos más populares que Jesucristo”, diría John Lenon en 1966 y el eco de su frase reverberaría por muchos lugares del mundo. En Colombia, Rafael trabajaba con su estudiantina y veía con asombro como Los Beatles inundaban los espacios de difusión musical. “Los Beatles revolucionaron la música; pero nosotros teníamos que defender lo nuestro”, cuenta Rafael.

La Estudiantina del Centro Músico-Social Colombia (ese era el nombre que tenía la Estudiantina Colombia en sus primeros años), inicia su vida artística en 1959 en la naciente Academia Luis A. Calvo. Academia que acercaría (y acerca) a  miles de personas a la música andina colombiana. Pero no se puede hablar de este momento sin ir un poco atrás y ver la historia de la institución que acogió y vio nacer a esta estudiantina. 

Fue en 1957 cuando Fernando Mazuera Villegas, alcalde del Distrito Especial de Bogotá, o, para nuestros días Bogotá D. C., plantea la creación de una academia musical para atender la demanda de la ciudad en este aspecto. “El alcalde ─cuenta Rafael─, llama a Jerónimo Velazco para que asuma la dirección de la academia. Pasan los días y no hay un resultado efectivo. El alcalde presiona. El maestro (Jerónimo Velazco) finalmente no se compromete y llaman  Darío Garzón, del dueto Garzón y Collazos, y él dice que sí, y allí nace (la academia) a finales de 1957. En el año 1958 arranca la academia a funcionar”. 

La academia tuvo su sede en el barrio Palermo de Bogotá, ubicado en el centro geográfico de la ciudad. En principio, la academia reunió a varios integrantes de la Estudiantina Ecos de Colombia para dictar las clases en el horario de 6 a 9 de la noche. Tomas Molano Rosas, guitarrista de la estudiantina era uno de ellos. “Él (Tomás Molano Rojas) se quedaba después de la hora en que se terminaban las clases. Se quedaba por ahí hasta las diez o diez y media…  Estas clases  fueron conformando un grupo”, cuenta Rafael Mayorga. En esas horas extras que el maestro Tomas dictaba de manera gratuita y desinteresada, muchos estudiantes iban adquiriendo todos esos conocimientos que el maestro traía consigo de la Estudiantina Ecos de Colombia. Lo que en un principio fue una forma de afianzar conocimientos, con el tiempo sería el espacio para el nacimiento de la Estudiantina Colombia el primero de diciembre de 1962.

Su primera presentación como estudiantina se llevaría a cabo ocho días después de la fundación. Daniel Sánchez Aranguren, redactor de EL ESPECTADOR, escribiría el 10 de julio de 1964 refiriéndose a ese día: “Villapinzón para entonces organizaba un concurso de tipo folclórico con $1.500 de premio al ganador (el diario en donde aparece esta noticia costaba 40 centavos); la suma no era para que se volviese ‘agua la boca’ pero serviría para comprar uniformes e instrumentos”. Luego de una muy buena presentación, la organización adujo que tres de sus integrantes no se presentaron con traje típico completo y por tal motivo no se podía dar el primer lugar a la estudiantina. Sin embargo, fueron reconocidos con el segundo lugar y un premio de $250.

El formato de estudiantina no era muy popular; además, los problemas económicos eran comunes para el grupo de jóvenes. Así que ideando diferentes estrategias dentro de las que se encuentraban: una rifa trimestral de una serenata y un fondo común en donde cada integrante aportaba dos pesos semanales, siguieron su camino.


Así es Colombia.
Después de esta experiencia, la estudiantina empezó un proceso diferente: buscar espacios para la difusión de su trabajo. “Nosotros veníamos trabajando con el grupo, ensayando, montando música…” cuenta Rafael. “En Bogotá era muy fácil hacer conciertos, hoy es muy complicado”, agrega. Fue en todo este proceso cuando en 1964 Rafael Mayorga contacta a Juvenal Betancourt.

Juvenal Betancourt conducía un programa de televisión que se llamaba “Así es Colombia”; en él, Juvenal presentaba a los artistas más representativos de la música nacional. “Yo busque a Juvenal Betancourt─ cuenta Rafael ─y le hable del grupo y entonces dijo: bueno, los espero el próximo lunes que quiero oírles un ensayo. Fuimos ese lunes. Nos citó a las 12 del día y finalmente nos atendió a las 6 de la tarde”. Juvenal Betancourt los escuchó con atención y entonces dijo: “Los espero dentro de quince días”.

Minutos antes de salir al aire, Juvenal le pregunta a Rafael por el nombre del grupo. “No le teníamos nombre al conjunto ─cuenta Rafael─, sino que se llamaba La Estudiantina del Centro Músico-Social Colombia”. Entonces Juvenal dice: “No, ese nombre está muy largo, tienen que ponerle un nombre más sencillo, póngale… Estudiantina Colombia”, y con ese nombre se presentarían esa noche alternando con artistas como Jaime Llano Gonzales.  “Ahí tomamos el nombre ─cuenta Rafael─; hacemos televisión… el éxito fue bueno. Estábamos alternando con los chachos de la época y entramos a ese círculo; a la estudiantina le cambia la vida por completo porque le salen compromisos en la radio y la televisión”.

Ese día Rafael conoce a Lizardo Díaz, más conocido en el mundo artístico como Felipe del dueto Los Tolimenses; quien sirve como puente entre Codiscos y la Estudiantina para la grabación de un disco. En ese entonces grabar un disco para un grupo de Bogotá era muy difícil, pues los estudios de grabación quedaban en Medellín. Así que la Estudiantina Colombia viaja a Medellín y graba su primer disco (ver enlace 1). Es así como la Estudiantina pasa a ocupar el espacio de las estudiantinas en el panorama nacional alrededor de 10 años, luego de la desaparición de la Estudiantina Ecos de Colombia en 1963.

Tener un disco, hace que la difusión de la estudiantina se dispare y el trabajo se intensifique, y ahí hay otro problema: la sede para ensayar. Daniel Sanchéz Aranguren (en el artículo anteriormente citado) transcribe los comentarios de Rafael que explican cómo era la situación para ese entonces: “Como las reuniones se prolongaban hasta altas horas de la noche, debido a que todos somos estudiantes nocturnos y era preciso iniciarlas tarde, no se podían hacer en las casas para no trasnochar a las familias; buscamos infructuosamente un sitio y hubo entonces la necesidad de recurrir a los cafés, pero ello engendraba a su turno un doble problema adicional: el de que son muy pocos los establecimientos en donde venden tinto por la noche y las constantes protestas de los dependientes por lo mucho que demorábamos y lo poco que sumaban nuestras cuentas”.  

Este problema se solucionaría tiempo después cuando la estudiantina ofrece un concierto en el Externado Nacional Camilo Torres. En el público asistente al concierto se encontraba el señor Severo Ortiz, rector de la institución y quien una vez terminado el concierto se acerco a los integrantes de la estudiantina y ofreció su colegio como sede para la misma, sólo si se utilizaba después de finalizadas las actividades del bachillerato nocturno.

La estudiantina se crece.
La estudiantina continúa su trabajo y empieza a figurar en diferentes concursos.  En 1964: Primer puesto en el Festival Folclórico de Ibagué y primer lugar en Festival del Bambuco en Neiva. En 1966: primer puesto El Festival de la Guabina en Vélez (Santander) y primer puesto en el concurso folclórico de la Feria de Cali.

A través de sus 49 años ininterrumpidos de funcionamiento, la estudiantina ha vinculado en sus filas a numerosos intérpretes dentro de los cuales se puede citar al maestro Álvaro Romero Sánchez,  al maestro Fidel Álvarez o a la maestra Libia Ladino, entre muchos otros. En un artículo de Cecilia Santos el 1 de febrero de 1982 y publicado por el diaro EL ESPECTADOR se puede leer: “ Se calcula que del 67 para acá, por la Estudiantina Colombia han desfilado cerca de 80 músicos de los cuales muchos han seguido la tradición y hoy se encuentran al frente de otras estudiantinas de renombre”.

Luis Eduardo “Lalo” Bernal, bandolista en la actualidad de la estudiantina cuenta como fue esa época: “Yo entro a la estudiantina en junio de 1976 […] Yo tenía 21 años aproximadamente. Recuerdo que llegamos y nos hicieron un examen de admisión y al mes ya estábamos tocando en el Teatro Colón […] Cuando yo entre ya había otras personas de edad y se suponía que nosotros éramos los muchachos de esa época y entrabamos a colaborar para que el grupo siguiera”. En una clara muestra de relevo generacional.

José Rubio, tiplista en la actualidad de la estudiantina cuenta como ingresó a la estudiantina: “Yo ingreso en 1981. Era alumno de la maestra Libia Ladino y de Harley Otalvaro en la Luis A. Calvo. Allí trabajaba como profesor el maestro Francisco Roldan (q.e.p.d) quien era el director de la estudiantina. Una tarde llegó y le dijo a la maestra Libia: necesito un alguien que ya maneje el tiple para la Estudiantina Colombia […] El maestro (Francisco Roldan) me citó en la sede de Comfenalco en la calle 19 con cuarta […] Entonces dice el maestro, yo le voy a pasar un papelito de un bambuco: Caucaneando del Chunco Rozo”. Después de que José estudió la partitura por 5 minutos, el maestro Francisco Roldan empieza el montaje dejando solo en los tiples a José a manera de examen. 

El grupo iba creciendo y en los planes de Rafael Mayorga, que por esa época asumió el papel de representante artístico, estaba otro objetivo en la vida de la estudiantina: un viaje al exterior.

Alrededor del mundo. Primer viaje: Europa. 
Foto contracarátula del disco de los 25 años.
Desde que en 1901 la Lira Colombia llegara a Estados Unidos, ninguna estudiantina, ni su querida Estudiantina Ecos de Colombia, había llegado tan lejos y él lo sabía. Atrás habían quedado las extenuantes jornadas de ensayo; también la “loca” idea de rifar un Renault 4 cero kilómetros para recaudar fondos o las horas de espera en el aeropuerto de Moscú para que alguien los recogiera. Ahora estaba allí, en medio de La Plaza Roja de Moscú junto a sus 17 compañeros viendo pasar a los transeúntes que curiosos, preguntaban el nombre de los instrumentos que llevaban mientras el traductor intentaba explicarles las características de un tiple y una bandola. En ese momento le era difícil recordar la última vez que estuvo tan satisfecho. Entonces, forma con la estudiantina en una hilera y con el sombrero en alto espera la foto que servirá de testigo de esa travesía. Rafael sonríe y segundos después el disparador de la cámara se acciona. La Estudiantina Colombia estaba en Moscú

En 1982 “un hermano se fue a estudiar matemáticas en Moscú ─cuenta Rafael─. Un buen día le escribo y le digo: yo quiero llevar la estudiantina a Rusia […] averígüeme cómo se hace el contacto. Él me hace el contacto con el gobierno soviético, en ese entonces, y concretamos la gira”. Luego de este contacto, Rafael insiste en la idea de una gira por Europa, así que por medio de la cancillería se logran confirmar otras plazas: Madrid, Viena, Ciudad del Vaticano, Roma y Moscú.  

Tras no poder hacer una audiencia privada para el Papa Juan Pablo II en Roma, la estudiantina llega a Moscú un día después de lo estimado y cuando llegaron nadie los esperaba. “Yo miraba desde lejos a todos  (mis compañeros) con el equipaje y no había nadie”, recuerda Rafael. Luego de dos horas Rafael se pudo comunicar con la oficina de la organización e enviaron a alguien a recogerlos.  

Kislovodsk, Astrakan, Elista, Piatigorsk, Essentuki y Moscú fueron las ciudades de la Unión Soviética que tarde a tarde escucharon los bambucos, pasillos, guabinas…, que interpretaba la estudiantina en medio de teatros abarrotados de gente gracias a que “los espectáculos se organizaban con un año de anticipación” y la boletería había sido vendida días atrás.

Pablo Augusto Torres, redactor de EL ESPECTADOR, en una columna publicada el 12 de junio de 1983, cuenta cómo fue el concierto en la ciudad de Kislovodsk: “Poco después, tras la ejecución del bambuco “Compañero”, un piloto ruso de vacaciones, pero con su uniforme atiborrado de condecoraciones de guerras pasadas, subió al escenario, pronuncio un improvisado y emotivo discurso ─traducido apresuradamente al español por las sorprendidas intérpretes soviéticas─ y, arrodillándose,  pronuncio un sonoro ¡viva Colombia! Antes de entregarle un ramo de flores al director del conjunto, encimándole a la usanza rusa un par de besos en las mejillas”.

“Uno en esa tierra, definitivamente se siente muy extraño”, cuenta José Rubio pero “siempre había colombianos, pocos pero siempre aparecían”. Gracias a la Estudiantina Colombia, la música andina colombiana tuvo un espacio en el viejo continente. 

Enlaces.
1. Para ver toda la información de los integrantes y una galeria completa de fotos ingrese a www.estudiantinacolombia.tk 

lunes, 25 de julio de 2011

Fidel Álvarez Muñoz

El otro Marco Fidel

Fidel Álvarez Muñoz
El 7 de agosto de 1918 Marco Fidel Suárez asume la presidencia de Colombia. Este antioqueño, reconocido intelectual de su época, dirigió el país hasta 1921. Era la época de la Gruta Simbólica y sus tertulias literarias en donde Emilio Murillo (integrante de esta cofradía de intelectuales) sentado al piano animaba las reuniones con pasillos y valses. Hacia 1917 Pedro Morales Pino regresaba de Guatemala y  con una segunda alineación de la Lira Colombiana, ejecutaba los bambucos y pasillos que aún hoy escuchamos.

El 16 de diciembre de 1944 nace Marco Fidel Álvarez Muñoz, el otro Marco Fidel, el guitarrista de agrupaciones como La Estudiantina Colombia o el Trío Joyel y que al igual que el presidente de principios de siglo, y del cual recibió su nombre, nació en Antioquia en una vereda llamada “El Mango, que quedaba a hora y media a pie de Fredonia, pues carretera no había, y las mulas o bestias eran para los dueños de las fincas”, como lo reseña el mismo Fidel Álvarez, a quién llamaremos así de ahora en adelante. Heredero de los músicos de la primera mitad de siglo como Emilio Murillo o Pedro Morales Pino. Fidel Álvarez, ha sido el formador de un sinnúmero de músicos jóvenes que hoy hacen y divulgan la música andina colombiana.

La niñez
Cuando le pregunté por el número que ocupa dentro de sus hermanos, Fidel Álvarez hizo cuentas y finalmente respondió: fui el sexto. Luego, contó como dos de sus hermanos mayores, Hipólito y José J. Álvarez, tocaban guitarra y tiple en las vecindades y amenizando matrimonios. En ese tiempo les llamaban: las vísperas, me dice y entonces, empieza a recordar como asistía a los ensayos de sus hermanos, escuchando canción tras canción. Él los observaba mientras intentaba grabar en su memoria de niño los acordes y las melodías que ejecutaban, para cuando ellos no estuvieran, poder reproducirlas. No me dejaban acceder a sus instrumentos, entonces, cuando me encontraba solo, yo intentaba imitar lo que ellos hacían, dice Fidel.

Un día, Hipólito y José J. Álvarez, escucharon que alguien en su casa tocaba la guitarra y se  encontraron a Fidel tocando. “Ellos vieron que yo tenía algunos adelantos en el tiple y la guitarra y a partir de ahí, empezaron a enseñarme […] Mis primeros maestros, en una forma indirecta y algo directa,  fueron mis hermanos”. “El pise aquí” fue el método que usaron para enseñarle; un método inventado por ellos en donde tomaban los pequeños dedos de Fidel y luego de poner un acorde empezaban a darle nombres. La Primera era la tónica, La Segunda era la dominante y La Tercera era la subdominante. Fue un poco difícil apartarme de ese lenguaje cuando ya encontré un lenguaje más técnico, dice Fidel mientras sonríe.    

Un abogado que tocaba flauta y su secretario bandolista.
A mediados de los sesenta llegó a Fredonia un estudiante de derecho a hacer su práctica jurídica, Silvio Arias era su nombre y junto con él, Francisco Roldán Gutiérrez, su secretario. Silvio Arias, además de ser abogado, era flautista y conocía, entre otros, a Luis Uribe Bueno, Gabriel Uribe y León Cardona. Por su lado, Francisco “Pacho” Roldán, tocaba bandola.

Fidel Álvarez había salido de la vereda El Mago gracias a que sus hermanos pudieron encontrar trabajo y un sitio en donde ubicarse en Fredonia. Ya en Fredonia, Fidel Álvarez culminó su primaria mientras tocaba en grupos de músicos “de calle” los temas populares de ese entonces. Fue así como formó su primer grupo: El Trío Fredonia. Con este trío Fidel Álvarez tocó en la emisora local y daba conciertos al alcalde y al cura; ofreciendo a sus auditores un repertorio de música de Los Panchos, Dueto de Antaño, Obdulio y Julián, entre otros.

Un día, una persona lo contacto ─ya había pasado algunos años desde su llegada al pueblo y muchos conocían sus cualidades como músico─, le dijo que un abogado había llegado al pueblo y que lo estaba buscando. Era Silvio Arias quien después de escucharlo se lo llevó a Medellín para que tocara, junto con “Pacho Roldán”, en un grupo. 

En Medellín Fidel Álvarez ingresó a La Escuela de Bellas Artes de Medellín. Yo no conocía mayor cosa, entonces ellos ─Silvio Arias y “Pacho” Roldán─ me dijeron: llame a esta persona y dígale que va recomendado, para ver cómo logramos ubicarlo allá, cuenta Fidel. La Escuela de Bellas Artes de Medellín ofrecía talleres de gramática musical, lectura musical aplicada a la guitarra y técnica para guitarra solista. Fidel Álvarez, más por entretenimiento que por una formación como músico, estudió este taller. Allí estudie seis semestres […] hasta cuando me sentí más cómodo; hasta cuando sentí que ya podía leer más o menos, dice Fidel Álvarez.

Allí conoció a Los Hermanos Arias: Edmundo y Ricaurte, el primero, compositor, el segundo, clarinetista de la banda municipal, quienes compartieron con él algunas clases particulares mientras participaba con una estudiantina que dirigía Silvio Arias, conociendo más de cerca la música de compositores como Luis A. Calvo o Emilio Murillo.

Fidel Álvarez viaja a Bogotá
Iglesia San Ignacio 1973, Tunja (Boyacá)
Hacia 1972 Álvaro Romero viajó a Cali y dejó su puesto de guitarrista en La Estudiantina Colombia. “Pacho” Roldan tocaba en la estudiantina y al ver que otros guitarristas también se iban, decidió postular Fidel Álvarez. “Pacho” Roldan dijo: Yo conozco a un guitarrista que les puede rendir, pero está en Medellín. La Estudiantina Colombia gestionó todo y con los pasajes y la estadía asegurada, Fidel Álvarez viajó a Bogotá.

El colegio Camilo Torres de la ciudad de Bogotá servía como sede de ensayos de la estudiantina. Fue allí, un sábado de febrero de 1972, donde Fidel Álvarez se vinculó de forma definitiva a la estudiantina. Todos lo escucharon y se sorprendieron al ver que el nuevo guitarrista tenía el repertorio de memoria. “A mi me dieron las obras previamente para estudiarlas y llegue al ensayo con las obras aprendidas. Yo no he sido el mejor lector a primera vista, pero con la lectura preparada me va muy bien”, dice Fidel.

La Estudiantina Colombia tenía por esos días dos compromisos en dos importantes salas: El Teatro Colón y La Biblioteca Luis Ángel Arango.  Al respecto Fidel comenta: “Cumplimos con esos dos compromisos. No me fue complicado. Me quedaba todo el tiempo para estudiar, pues vine solamente a éso. Me bañaba, desayunaba, y a tocar guitarra todo el día”.

Al término de los dos conciertos Fidel se disponía a regresar a Medellín, pero los integrantes de la estudiantina estaban tan contentos con su trabajo, que decidieron conseguirle trabajo  dictando clases particulares y un empleo en una barbería. Desde ese momento Fidel Álvarez decidió asumir la música como su profesión.

Un trío que nació como un cuarteto (Trío Joyel).
Trío Joyel en el Museo de Desarrollo Urbano, 1984
En los setenta, Gloria Valencia de Castaño presentaba un programa cultural llamado: Carta de Colombia. Un programa realizado por la programadora RTI y transmitido a todo el país por la televisión nacional y la emisora HJCK. A este programa llegó La Estudiantina Colombia gracias a una gestión realizada por Rafael Mayorga, cantante de la estudiantina. Algunas personas podían acceder al programa como público en unas sillas dispuestas para tal fin. Ese día se encontraba Fernando León Rengifo dentro del público asistente.

Días después de la presentación de la estudiantina, Fidel Álvarez recibió una llamada de Fernando León. Así recuerda Fidel esa llamada: “Recuerdo que fue una propuesta muy decente… muy caballeresca. Me dijo: Hola, Fidel, hablas con Fernando León. No sé si me conozcas. Te vi tocar esta semana en el programa de televisión y te tengo una propuesta. Tengo unos arreglos para formar un cuarteto: bandola, tiple, guitarra y cantante, y los integrantes serían estos: Harley Otalvaro en el tiple, Manuel Contreras el tenor, yo estaría en la bandola y había pensando en ti para la guitarra”. Después de reflexionar unos minutos sobre las posibilidades de avanzar en su camino por la música con la Estudiantina Colombia, decidió decir que sí a la propuesta de Fernando.

Se concretó una fecha para el primer ensayo en la casa de Fernando León en el barrio Trinidad Galán. Sonó muy bueno el cuarteto, dice hoy Fidel. Después de este primer ensayo, se armó un itinerario de conciertos en La Radio Nacional de Colombia. La fecha de fundación del cuarteto fue el 25 de mayo de 1974.

Algunos fueron los nombres para esta agrupación que decidió llamarse trío junto con el nombre del cantante. En principio se llamó: Trío Trébol, luego Trío Andino y por último, Trío Joyel, tomando el nombre de una obra de Pedro Morales Pino titulada Joyeles. Por problemas de tiempo y compromisos fuera del país, el tenor Manuel Contreras, cantante de la ópera de Colombia, tuvo que ser remplazado por Gerardo Arellano que estuvo en el trío hasta su trágica muerte en el vuelo 203 de Avianca el 27 de noviembre del 1989 por una bomba que Pablo Escobar ordenó detonar cuando el avión estuviera en vuelo. Al poco tiempo se vinculó Aycardo Muñoz quien se desempeñó como tiplista en remplazo de Harley Otalvaro y que estuvo hasta su fallecimiento en 2008.

El maestro.
Estudiantina Legado Andino Colombiano.
La vida me dio la fortuna de tener a Fidel Álvarez como maestro. Recuerdo que un día me confesó su incomodidad con el nombre de Maestro Fidel.  Sin embargo, siempre me ha resultado difícil no llamarlo así, incluso, me ha resultado difícil llamarlo Fidel Álvarez al escribir esta crónica de su vida.

Un día de 1974, Fidel Álvarez se encontró con Enrique Nieto que lo vinculó al Ballet Folclórico de Sonia Osorio como guitarrista, trabajo que abandonaría para armar un trío con el mismo Enrique Nieto. “Un día Enrique consiguió una serenata muy elegante en el barrio El Chico donde se programó un trío. Él era el bandolista. Llamó a un tiplista que decía que era muy bueno y yo como guitarrista. Ensayamos en su apartamento y resultó que el tiplista era Aycardo Muñoz”.

La forma de tocar la guitarra de Fidel Álvarez, que utilizando una uña en su dedo pulgar, le daba una sonoridad fuerte a los bajos, llamó la atención de Aycardo quien le preguntó dónde trabajaba. En ese momento Fidel trabajaba en la Academia Tunja. Viviendo en Bogotá, Fidel Álvarez viajaba dos veces en la semana para cubrir una jornada de una a siete de la noche. “¿Te gustaría trabajar en Bogotá, ganando lo mismo y sin tener que viajar?” le propuso Aycardo. Claro, dijo Fidel Álvarez. Días después se dieron cita en La Plaza de Bolívar para ir a la oficina de cultura. Ese día se vinculó con la Academia Murillo como profesor de guitarra. Allí trabajó hasta 1992 cuando el presidente Gaviria cerró la academia.  El despido masivo hizo que Fidel junto con otros maestros, demandaran. El pleito duró hasta junio de 1998 cuando un fallo ordenó su restitución del cargo en La Academia Luis A. Calvo. El reintegro se demoró por trámites administrativos y sólo se efectuó en diciembre de 1998.

Desde enero de 1999 y hasta diciembre de 2009, trabajó Fidel Álvarez en la Academia Luis A. Calvo como director de la estudiantina. Allí lo conocí en el año 2003. Ensayando todos los viernes de tres a siete de la tarde, con un intermedio donde todos los integrantes de la estudiantina tomábamos chocolate caliente con roscón que Fidel compraba y preparaba. Por esta estudiantina pasaron muchos jóvenes, que al igual que yo, no conocíamos una bandola o un tiple, y que nos  aventuramos a tocar pasillos, bambucos y danzas; repertorio de Luis A. Calvo, Emilio Murillo, Lisandro Varela y a formar grupos de música andina colombiana a partir de la experiencia ganada en la estudiantina.